lunes, 28 de diciembre de 2020

Scarlett O'Connor

                                                                     Serie Floreros y Canallas                                              2-Camelias Para un Canalla:                                                         ¿Han oído alguna vez hablar de desgracias afortunadas? Pues bien, aunque no lo crean, existen. La señorita Natalie McAdam y lord Raphael Becket pueden dar fe de ello.

Esta es su historia, una que dio inicio tiempo atrás, cuando sus caminos se cruzaron en la infancia. Pero, como lo único constante en la vida es el cambio, lo que fue una hermosa amistad se transformó en una confesa enemistad.

Ella, una simple campesina, solterona, con aires de independencia.

Él, un auténtico canalla, futuro heredero, un libertino con título y honores.

¿Casarse con él? Nunca. Los canallas no aman.

¿Casarse con ella? ¡Por los cielos, no! ¿Con esa muchachita insulsa? Jamás.

Vaya pena, la buenaventura tiene otros planes. Puede ser un acierto u otra horrible prueba del destino… Tendrán que averiguarlo.

Fingían no amarse, no necesitarse, sin embargo… allí se encontraban, jugando al escondite de las emociones.


 

5 comentarios:

  1. Buena serie. Va la segunda novela y está bien hecha. Me encanta la personalidad de estas heroinas.

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  2. Totalmente de acuerdo, la disfrute mucho gracias y feliz año nuevo

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  3. Muy bien escrita y muy bien desarrollada la historia, me ha gustado, gracias.

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  4. Me ha gustado esta serie, esperando las siguientes, gracias

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  5. Scarlett O’Conner, Camelias para un canalla
    Me han gustado las 2 novelas, Jazmines y Camelias. Esta última más que la primera.
    Las recomiendo.
    Pero tengo una observación relacionada con el lenguaje y con algunos conceptos utilizados (en las 2 novelas), completamente anacrónicos por haber surgido en la era actual y que no tienen por tanto, nada de decimonónicos. Voy a mencionar algunos que recuerdo ahora mismo (pero son muchísimos).
    1."bailar el triunfo", expresión y práctica surgida en los deportes de competición en las últimas décadas del siglo XX.
    2. calificar algo como "sobrevalorado", expresión mucho más reciente.
    3. "Esa es mi chica". Ya me aburre de tanto que lo he leído en supuestos romances "históricos".
    4. Describir a alguien como "superficial". Años 70, movimiento hippie, contracultura.
    5. Considerar a alguien (o criticarse así mismo) por ser “materialista”. Aplica lo escrito en el punto anterior, con la acotación de que sí podría haberse hecho referencia a la filosofía “materialista”. Esta podría rastrearse hasta los filósofos de la antigüedad, pasando por el materialismo histórico y dialéctico vinculados a las ideologías marxistas; pero la manera como se usó el concepto en la novela – no sé en cuál realmente, quedé mareada con el vocabulario – es anacrónico, pues se planteaba tal como se entiende actualmente, esa reflexión popularizada al calor de la crítica al consumismo surgida en los años sesenta, Mayo francés, hipismo, acercamiento a filosofías orientales, etc. Nada que ver, nada que hacer con el contexto histórico y cultural de las novelas referidas.
    4. Paranoia, concepto psiquiátrico debatida y desarrollado en tanto emergía la psicología moderna a finales del siglo XIX y se consolidaba a en las 1ras décadas del XX. Posteriormente, varias décadas después, ingresó al lenguaje y a la imaginería popular como trastorno de persecución. Actualmente los psiquiatras prefieren hablar de trastorno delirantes (con la consideración de que no todos los delirios son de persecución).
    5. Resiliencia. Esta palabra me parece la guinda del pastel. Hace unos 10 o 15 años, vi un cartel anunciando un congreso científico cuyo tema de interés era la “resiliencia”. Le pregunté, entonces, a un psicólogo que andaba por allí; me dijo que era concepto recientemente desarrollado y por el cual se explora la fuerza, la fortaleza que tenemos los seres humanos para levantarnos y crecer en circunstancias adversas. Ni siquiera creo que aún forme parte de la cultura popular actual.
    En fin, las novelas son buenas; una más que la otra. Fueron muchos los anacronismos en el vocabulario pero también muchos los aciertos. Hay un buen contexto para la historia (excluyendo parte del lenguaje, obvio), cierta densidad en la trama, buenos personajes (algunos mejor desarrollados que otros), las mujeres no son frágiles florecitas de invierno, hay reflexiones interesantes con alusiones a filósofos o autores antiguos y modernos que ya se conocían y leían para el momento. Y, lo más importante, la historia de amor es bonita.
    La autora tiene su mérito. Pero en mi opinión, debe cambiar de editorial o buscarse ella misma lectores previos a la publicación. O escribir contemporánea. Sería muy buena.
    Pese a mi largo comentario, la recomiendo. Si no les molestan los ruidos anacrónicos en el vocabulario, la desfrutarán.

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