CORSARIO: Al principio, Lark confiaba en que se tratara
de una pesadilla: estaba segura de que si cerraba los ojos se trasladaría de
nuevo a su confortable cama de caoba en su espacioso dormitorio de Eddington
Hall, y todo saldría bien. Su padre, el conde de Roxburgh, no se habría
suicidado y ella no estaría en la prisión para deudores de Marshalsea.
Desgraciadamente esos días ya nunca volverían…